En la noche Navarra, el nuevo jardín geométrico resplandece en la oscuridad. Se conjugan referencias y reminiscencias clásicas, además de geometrías pictóricas. El jardín desaparece bajo el impacto de luz generado por los lucernarios del spa, transmitiendo al espectador el cambio funcional introducido en el uso del edificio y creando un atractivo focal hacia este interior. De día, en cambio, este efecto desaparece, reemplazado por el orden de un jardín geométrico de plantas tapizantes, que lo vincula más al entorno histórico donde se ubica y que acompaña las distintas funciones lúdicas exteriores que cobija. Los distintos espacios que componen el Parador tratan de poner en valor el conjunto monumental. El spa excava su sitio en el conjunto del edificio con decisión, creando un ambiente dónde la luz filtrada a través de los lucernarios, es protagonista del espacio. Espacios púbicos y privados singulares se van colocando en zonas de gran interés espacial. La planta primera contiene un espacio de salón privado al servicio de los clientes alojados, con valiosas vistas sobre el salón de la planta inferior y al que se llega a través de una sugerente pasarela colgada de esta planta. El salón de carácter más público del parador se erige como centro de la vida interna del establecimiento, con un espacio de notable altura que valora el tramo de fachada más significativo del claustro nuevo, en donde los arcos de triple altura dan escala a un espacio singular. En primera planta, el salón-biblioteca de carácter privado para clientes alojados disfruta de vistas notables sobre un espacio en triple altura, al tiempo que proporciona al cliente alojado un espacio de tranquilidad y sosiego. Encima, una segunda sala de usos múltiples, remata la perspectiva. Las habitaciones se diseñan de acuerdo con un código de materiales en los cuales la calidad y la elegancia son principios básicos del diseño. Existe una habitación de características únicas, ubicada junto a la iglesia, cuyo salón disfruta de la presencia de un elemento singular de la fachada corta del crucero como es la ventana termal lateral y permite su contemplación cercana valorando decisivamente esta habitación, al constituir una forma especial de vivir la arquitectura del antiguo monasterio.