El proyecto parte de la necesidad de integrar dos programas muy diferenciados, uno de oficinas y otro educativo, en una única propuesta de conjunto. Para ello se disponen dos volúmenes conectados por un vestíbulo multifuncional, capaz de organizar el flujo de usuarios de ambos edificios y de dotar además de un espacio representativo a la propuesta. La estructura está formada por una sucesión de pórticos de hormigón equidistantes, unidos por vigas de cuelgue, que le dan una continuidad constructiva y espacial a ambos volúmenes. El mismo gesto se traslada a los huecos de fachada y cubierta configurando la imagen de la propuesta.